• Buenas prácticas en la conservación del patrimonio

    Medio: Precios de la arquitectura montañesa

    Hasta hoy en el blog os he ido poniendo ejemplos de patrimonio abandonado, en peligro, os he hablado de dudosas restauraciones, etc. Pero a partir de ahora quiero abrir una nueva sección titulada “Buenas prácticas en la conservación del patrimonio” (aunque en esta sección también podría integrarse la entrada dedicada a la Ferrería de Cades), donde veremos ejemplos de inmuebles que han sido restaurados y desde mi punto de vista los trabajos han sido ejemplares (o casi).

    En la época del vaciado, la obra nueva, la creación de edificios “neo-ruralistas”, una época donde en las casas, restaurante&café y casas rurales está a la orden del día conservar tan solo las paredes de piedra, resulta muy gratificante comprobar que todavía se llevan a cabo restauraciones con buen gusto y sobretodo reversibles, donde se conservan y reintegran todos los elementos originales.

    Os presento el Espazio Gastronómico Santa Luzia, en Cos (Mazcuerras), un ejemplo muy interesante de conservación integral. El edificio se ha adaptado a la perfección a nuevos usos, demostrando que es posible recuperar el patrimonio. Uno lugar donde tradición y modernidad no riñen. La Inmobiliaria San Fernando ha sido la encargada de las obras (Fuente: El tomavistas de Santander).

    El comedor ocupa la antigua cuadra, donde han tenido la delicadeza de mantener los pesebres. Además, éstos los han utilizado como vitrinas para musealizar cerámica antigua.

    Combinados con mobiliario contemporáneo encontramos ejemplos muy interesantes de arcones del siglo XIX (¿o del XVIII?), que considero hubiera sido más acertado conservarlos restaurados sin pintura por su valor histórico-etnográfico.

    Se han conservado todos los elementos de la solana y los forjados, que se han reforzado con estructuras metálicas. Toda la estructura de madera está intacta, además de la carpintería exterior, cerramientos de madera en las ventanas, portones, etc.

    A pesar de que el tipo de decoración podemos verlo en muchos otros locales cántabros (ver noticia El Diario Montañés), donde se repiten elementos como azulejos hidráulicos, sofás chester, colores pastel y madera decapada con un punto “rural-chic”, el ambiente es muy cálido y agradable, y es una sensación genial disfrutar de una buena comida en un edificio prácticamente intacto.

    No os puedo dar mi opinión acerca de la carta, pero sí os puedo decir que el chocolate con churros de los domingos es buenísimo!