• Santa Luzía, el sabor de la tierra lebaniega

    Medio: Comer Beber Dormir

    Cantabria cuenta con un nuevo espacio gastronómico, Santa Luzía, inmerso en un enclave paradisíaco a los pies del valle de Cabuérniga. Un precioso valle para contemplar desde su espectacular terraza-jardín junto al río Saja.

    Bajo el nombre de Santa Luzía, en recuerdo de la anterior Venta de Santa Lucía existente en la casona que la alberga, Pilar Velarde –propietaria también de la tan conocida Bodega La Montaña en Santander y de la Posada Bistruey, un acogedor hotel rural ubicado en el Valle del Liébana, en pleno corazón de los Picos de Europa– emprende esta nueva aventura gastronómica, de la mano de una cocina sencilla y actual basada esencialmente en el producto de proximidad.

    Comedor Santa LuZía

    Todo para compartir. Desde embutidos y quesos, con especial atención a los autóctonos quesucos lebaniegos (con mermelada también de Liébana) o el premiado Divirín elaborado en los valles Pasiegos, hasta ensaladas tan originales como la de wakame con salmón y sésamo. Además de unos extraordinarios huevos preparados en revoltijo con los avíos de la matanza o con solomillo y hongos. Y, por supuesto, las clásicas rabas de chipirón, anchoas de Santoña servidas de una manera muy particular al presentarse sobre emulsión de pistacho; tortilla de bacalao de sidrería, ensaladilla de gambas al estilo gaditano o ceviche de lubina y pulpo.

    Y para los paladares carnívoros, nada menos que la sabrosa carne de vaca Tudanca de Caloca elaborada en steak tartar, en tiras al wok con salsa teriyaki, en hamburguesa rellena de queso Divirín o en cachopo roll con ibérico y queso. Como postres caseros, platos tan sugerentes como el canónigo lebaniego, la torrija con mermelada de naranja al orujo o las milhojas.

    En el capítulo de vinos y otras bebidas, Santa Luzía presenta una amplia selección de vinos con una singular representación de denominaciones de origen emergentes, además de cervezas artesanas, en el que lógicamente está presente la cántabra Señora Brown, así como buen número de combinados para deleitarse con una tarde muy especial en su terraza –si el tiempo, por supuesto, lo permite– escuchando música en vivo, todos los domingos.