• Santa Luzia, una neotaberna pijo rusti chic que hoy abre en Mazcuerras

    Medio: El tomavistas de Santander

    La que nos da la bienvenida a Santa Luzia es Pilar Verlarde. ¿Os suena su cara? Es normal porque seguro que muchos de vosotros habéis estado en Bodega la Montaña picando algo o comiendo un menú del día. Santa Luzia es su nueva aventura gastronómica. ¿También os suena el lugar? Seguro que también, porque muchos habéis tomado un chocolate con churros en esa casona de Mazcuerras. Sí, es la que está junto al puente, la Venta de Santa Lucia, la de toda la vida. Mi abuelo pasó horas y horas en ese porche de charla con un paisano que hacía albarcas y yo he pasado otras tantas pescando peces en el Saja que después mi madre me hacía en tortilla francesa. Aaayyy los recuerdos.

    Vamos al lío. ¿Habéis visto qué cambio? Lo que era una casona de piedra, pesebrera, de madera oscurecida se ha llenado de color y de detalles. “Es un sitio tradicional que se ha reinventado en una neotaberna, pijo rusti chic”, nos dice Pilar. La reforma la han hecho de la mano de Inmobiliaria San Fernando y del saber hacer de su directora Carmen González y de su equipo de profesionales, que como veis hacen cosas bien chulas.

    ¿Y qué se come? Santa Luzia huye de los cocidos tradicionales de la zona y de la comida de vanguardia. Están en medio. Cocinan cosas sencillas, pero graciosas, desenfadadas. Le hemos pedido a Pilar que escogiera algunos platos de la carta y nos recomienda para empezar una ensalada de algas kombu con langostinos, después picaría un ceviche de lubina y pulpo y un tartar de solomillo y acabaría con una hamburguesa de tudanca rellena de queso divirín. De postre, un canónigo típico de Liébana. El ticket medio rondará los 25 euros por persona.

    Lo mejor de Santa Luzia es que no es sólo un sitio para comer, se puede echar el día y por eso lo han bautizado como Espazio Gastronómico. Si hace bueno tienen un jardín estupendo donde disfrutar de la naturaleza junto al río y donde los chavales pueden correr y tú echar el aperitivo; los domingos se volverán a servir los tradicionales churros con chocolate y hay una zona de sofás donde darle a la charla acompañado de un buen gin tonic. Este verano también habrá música en directo. Qué más se puede pedir. Suerte Pilar en este nuevo proyecto.