• Un espacio “encantador”

    Medio: Diario Montañés

    Pilar Velarde desarrolla en Santa Luzía un proyecto pleno de personalidad

    Aunque en la hostelería parece que todo está inventado, aún hay nuevos proyectos capaces de sorprender, agradar y encantar como el que ha inaugurado hace poco más de un mes la empresaria Pilar Velarde (Bodega La Montaña y Posada Bistruey) en Mazcuerras. La antigua venta, ubicada estratégicamente junto al camino y al río, en la entrada natural al valle de Cabuérniga -apenas a 30 minutos de Santander-, se ha transformado en un espacio gastronómico articulado en cuatro ámbitos: bar, restaurante, sala de sofás chéster y terraza, a lo que hay que sumar una salita de juegos para los niños y, en el exterior, una zona de columpios.

    Lo primero que llama la atención es el diseño. No falta detalle y hay toques de gusto, combinando los elementos tradicionales con conceptos modernos. El mobiliario reciclado y las piezas retro cobran vida con una decoración actual, logrando un gran resultado, incluso con la fachada que lleva un rosa pálido que realza la vieja construcción. El proyecto nace en la planta baja, estando previsto a medio plazo dotar al complejo de una decena de habitaciones para alojamiento de clientes en la primera planta, en una etapa anterior empleada para banquetes.

    Sabor
    Respecto a la propuesta gastronómica, Pilar Velarde y el jefe de cocina Jesús Benítez, un gaditano con experiencia en Madrid, han querido hacer algo diferente a lo que se propone en la mayoría de los restaurantes de la comarca. Aquí no hay cocido montañés, pero sí una variedad de especialidades donde se fusionan conceptos y tendencias de la cocina actual urbana, de gastrobar. Son platos sencillos, bien presentados, divertidos…, en los que prima el sabor. Y siempre con la mirada puesta en las materias primas del entorno.

    Entre las ocho ensaladas de la carta se puede destacar la de wakame con salmón, langostinos y sésamo. Interesante el capítulo de embutidos ibéricos, con un plato de jamón en taquitos con queso de oveja, y de los quesos de Cantabria.

    El núcleo ‘duro’ de la carta es el dedicado al picoteo, la mayoría raciones para compartir, desde las croquetas, incluso de cocido montañés y de lebaniego, hasta las rabas de chipirón o la tortilla de bacalao tipo sidrería. Los langostinos thay se presentan sobre el alga wakame y las anchoas de Santoña en su lata con una emulsión de pistacho. Merece la pena probar la ensaladilla de gambas -receta gaditana- o las gambas XL al aceite de ajo y perejil. Pero, si hay tres platos que desde el primer día se están saliendo son el steak tartar de vaca tudanca, el ceviche de lubina y pulpo y la hamburguesa de tudanca rellena de queso Divirín.

    Otras opciones son el pulpo braseado, las alcachofas de Tudela, los mejillones, el timbal de picasuelos con cebolla roja y foie o el wok de langostinos y sésamo.

    Vaca tudanca
    La carne de tudanca de Caloca también da mucho juego elaborada en tiras en wok o presentada en chuleta, en entrecot, en solomillo o en cachopo con ibérico y queso.

    Dado que se trata de un negocio con vocación de dedicar a los ‘peques’ sus propios espacios, también hay especialidades para ellos, pizza o pechuga con croquetas.

    En último lugar, hay que detenerse en los postres dulces, algunos de Eduardo Chapero, de Milhojas, y otros clásicos como el canónigo, la torrija o las tartas de queso y manzana, además de helados.

    Finalmente, todo debe terminar en la terraza, donde se pudo comenzar con el aperitivo. Allí hay días de música en directo e incluso chocolate con churros los domingos, pero sobre todo es el sitio para un gin tonic bien preparado.

    SantaLuzia_DM